La luz de los hombres (Cápsula 7)

El juego es falso, desde el principio. Las criaturas que han introducido este sistema han descifrado el código de la matriz hace mucho tiempo 

Ahora está casi completamente aceptado, por una parte del mundo ufológico, que los ” falsos dioses”, esta pandilla fuera de rango de la matriz, quien son dueños del mundo, han tenido una función importante en la aparición del homo sapiens.

Las especificaciones que hacen del ser humano una creatura única: los textos antiguos (empezando por la Biblia) referendo esta creación con muchos detalles, son tan explícitos que el único verdadero misterio para un espíritu racional de este siglo, reside en el hecho que millones de individuos siguen pasando sin ver una verdad tan limpia, y manteniéndose en una enfeudación total frente a cultos arcaicos y absurdos que son las religiones.Esas mitologías de otro tiempo quien ocultan verdades que estamos ahora ampliamente en condiciones de desencriptar, conservan en nuestras sociedades, contra toda lógica, una influenza considerable hasta tal punto que no pasa una semana sin que los grandes de este mundo no se encentren en una iglesia, un templo, una mezquita.

¿Cómo es posible que en un país laico como el nuestro, los homenajes rendidos a las víctimas de catástrofes se hacen siempre en lugares de cultos, en presencia de los ministros de las principales religiones y que nada sea previsto para los libres pensadores; esos seres lucidos quien han abierto los ojos sobre la superchería en la que se baña el mundo? Cada vez que este tipo de ceremonia tiene lugar, tengo un pinchazo al corazón. Pues el dilema debe ser violente para las familias. En efecto, respectar las convicciones del querido desaparecido ateo, tiene por consecuencia de excluirlo del homenaje nacional hecho en la presencia de las más altas autoridades del estado. ¡La elección es imposible!

¡Para una parte del entorno ufológico, naturalmente libres pensadores y anticonformistas y quien han comprendido desde mucho tiempo la mascarada, el verdadero misterio se encuentra desde luego en esos discursos de intelectuales, de universitarios, de filósofos, de personas supuestamente inteligentes, quien pueden debatir horas y horas en favor o contra tal o cual tendencia o prácticas religiosas, cando la verdad, con tal de tener el espíritu bastante abierto, es obvio que saltaría a los ojos de un niño de diez años!

Durante miles de años, estas organizaciones religiosas han cumplido exactamente lo contrario de la misión de la cual se proclamaban. ¡Ellas operan en el secreto de lo más opaco, ellas han sido responsables de innombrables guerras, de mentiras, de abusos de autoridad y de abominaciones sin equivalentes!

Ellas nos inculcaron una relación con lo divino que nos disminuye e nos infantiliza. ¿Y estamos reducidos a orar para obtener la protección de un dios como lo haría un pequeño comerciante pidiendo protección a su padrino de la mafia local?

¡Pero todo pasa, todo se desliza a través de los siglos como si nada puede alcanzarles! Esto no es nuevo. Otros lo han dicho también antes que yo. Pero nada cambia. ¡Porque el mal está en el simbionte y el simbionte está en el hombre! Y muchos pocos pueden deshacerse de la huella. Porque como lo hemos visto, el juego es falso, desde el principio. Las criaturas que han introducido este sistema han descifrado el código de la matriz hace mucho tiempo. Y puede que hemos llegado al punto de no retorno, donde todo lo que se ha dicho hoy será quizá olvidado mañana.

Los textos nos ensenan que estos seres, los Anunaki, los Eloïms o cualquiera que sea su nombre, diseñaron el hombre con una mente de manada, una tendencia a la adoración des sus maestros y una permeabilidad total a todos los tipos de condicionamientos. Un perfecto robo biológico multitarea. Los clones se consideraron inicialmente pero este plan fue abandonado por una criatura capaz de reproducirse, el homo sapiens.

El trabajo de los “falsos dioses” se simplifico en gran medida y se redujo a la supervisión de un sistema diseñado para autorregularse.

Pero el sistema tenía también sus inconvenientes. La imposibilidad de poder fabricar a voluntad los esclavos podría crear celosía entre seres tan rápidos a pelearse. Era importante por lo tanto, definir un factor de pertenencia indiscutible con el fin de evitar las disputas entre propietarios. Por eso, lo más simple estaba en utilizar las capacidades del ADN, y de orientarlas dependiendo de las necesidades.

Como los genes están diseñados para solicitar adaptaciones según las condiciones ambiéntales, pues solo se necesitaba hacer permanentes ciertas capacidades del ADN, para integrar constantes diferentes para cada manada de esclavos. Él objetivo estaba de poder identificar a primera vista quien poseía el ganado.

Dado que siete grandes jefes se repartían el mundo, el genoma de la criatura se dividió entre siete grupos biológicos. El homo sapiens siendo una criatura única no tiene ninguna equivalencia.Pues, no es sorprendente aprender que todos los humanos tienen un genoma a 99,9 por ciento idéntico.Esta extraordinaria concentración genética no existe en ninguna otra  especia de mamíferos, cada especia teniendo una variación genética ínfimamente más rica.

Pues la utilización de un código de colores permanente se impuso. De facto, el código de colores hace imposible el robo del ” ganado’‘. Si uno de los líderes intentara de apropiarse una parte de la manada de otro moviéndolo en su propio territorio, sería visto necesariamente. El proceso de producción natural por los genes, de la melanina, con más o menos dosis alta, para proteger la piel de los rayos del sol fue adaptado para convertirse en un elemento permanente del patrimonio. Así, de la misma manera que el color de una camiseta signe la pertenencia a un equipo, el color de la piel era una marca de pertenencia basada sobre el secuestro de una propiedad del ADN.

Naturalmente, los siete grandes jefes reinaban apoyándose sobre los barones. Púes eso necesitaba crear subdivisiones genéticas para evitar que esos últimos se destrozaran entre ellos. Así que se cuenta hoy, para cada de los siete grupos biológicos principales, de 5 hasta 10 subgrupos existentes. Hay que imaginar que este sistema se ha declinado descendiendo cada escalón de la pirámide.

A continuación, los jefes de tribu, del nivel más bajo, usaron este sistema de su propia manera. Usaron el tatuaje o la escarificación para marcar su rebano. Ya lo hablaremos…

A seguir…cita el próximo 21 de Junio 2016

Roch Saüquere

Traducido por Marie Francoise Brasselet

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