La luz de los hombres (Cápsula 8)

Dondequiera que miremos son sólo líneas de código y programación, código biológico, código biométrico, código numérico, código matemático… Estamos identificados en las mallas de un lenguaje codificado y sentimos que algo no funciona.

Como lo vimos precedentemente, nuestros  “dioses” son unos renegados que disponen de un código crack que les permite emanciparse de la materia y del tiempo, inherente a nuestra dimensión.  Haciendo esto, se pusieron a mal con la Matriz original, este lenguaje matemático de dimensiones múltiples que no se detendrá intentando reintegrarlos en su ecuación.

En su huida loca, nuestros “dioses” llegaron a aislar y estabilizar en una dimensión intermediaria a nuestro sistema solar. Comenzó entonces para ellos la gran división de la Tierra, una historia que conocemos bien, y que acaba en la creación de un robot biológico, a la vez esclavo y fuente de alimentación para sus “creadores”, forzados por su parte a refugiarse en el corazón de la Tierra. Hemos visto como los dueños se habían repartido el ganado humano, diferenciando los grandes rebaños con la ayuda de códigos de color. Por razones prácticas, este sistema de clasificación fue declinado al infinito. Los guardianes del rebaño pusieron en marcha nuevos códigos indelebles para diferenciar los grupos según su rango, sus atribuciones, y luego los individuos según su estatus. Al igual del ritual de la circuncisión, los tatuajes, las escarificaciones y el piercing sirvieron para marcar las pertenencias siempre con más precisión. Así el marcaje indeleble del “ganado” tenía por objeto racionalizar las explotaciones, evitando los conflictos entre vecinos. El episodio de Caín en el Génesis nos muestra bien el papel y la generalización de estas prácticas: Génesis 4.5. «Y el Eterno puso un signo sobre Caín para que cualquiera  que  lo encuentre no lo matara “. Pequeño paréntesis de paso. Este pasaje del Génesis es muy revelador de la verdadera naturaleza de los depredadores que tomamos por “dioses”, estos vampiros que dirigen este mundo. Los dos hermanos Abel y Caín, debían de hacer ofrendas a su “dios”.  Caín con toda su candidez y confianza ofrece frutas y verduras…mientras que Abel, por su parte,  hizo una  de los primogénitos de su rebaño y de su grasa. El Eterno hecho una mirada favorable sobre Abel y sobre su ofrenda, pero no hecho una mirada favorable sobre Caín y su ofrenda (…) Génesis 4.4 al 4.5.

Vea la inversión total de los valores. Es el que masacra y derrama sangre de los primogénitos de su rebaño que tiene los favores del Eterno, que parece deleitarse de la sangre y de la muerte. Este breve pasaje, nos indica todo el horror de la situación de avasallamiento en la cual la humanidad se encuentra. Y Caín, frente a esta abominable revelación, se vuelve loco de desesperación al punto de matar a su hermano……….. Es sobre la base de éste texto y de numerosos otros pasajes del mismo índole que todavía son perpetrados hoy en día numerosos sacrificios dentro el cuadro de rituales religiosos pero también de magia negra. ¿Es necesario  asombrarse de ésta moda de ritos triviales, tatuajes, piercing  que vuelve como un rompiente a través de nuestras sociedades, mientras que todo parece anunciar los preparativos de la ” vuelta del rey ” en los años y décadas por venir?… Desgraciadamente pocos saben a qué responde realmente esta moda. Pocos saben que éste marcado, antes de ser estético, secreta toda una simbología de juramento y de sumisión. No es un azar si el medio de la pornografía y la mafia fueron los primeros en integrar y promover estas prácticas.

Pocos saben que estas marcas indelebles impregnan  también el cuerpo sutil. De hecho, sirven no sólo de marcadores y de identificadores en ésta realidad, sino que desempeñan también el papel de etiquetas a los ojos de las entidades capaces de descifrar la filigrana de la matriz. ¿No fuimos concebidos finalmente para ser también antenas biológicas móviles, a la vez receptoras y emisoras? Las marcas son unos puntos de anclaje para el parasitismo, y los portadores son como tantas puertas de entrada para eventuales “Sr. Smith”… Esto dicho, el verdadero peligro del marcaje interviene después de la muerte, cuando el espíritu destabilizado procura agarrarse a los símbolos que le eran familiar.

No olvidemos que los símbolos siempre tienen doble sentido. El cuerpo sutil lleva pues las marcas de lo viviente que no se borrarán en el astral. Es allá dónde se sitúa el peligro. La marca sobre el cuerpo astral puede servir de argumento con peso a una entidad persuasiva para apoderarse de un alma vulnerable… Le hace falta entonces al alma sólidas protecciones y una conciencia bien hecha para resistir a esta influencia. Más allá del símbolo de juramento, el marcaje es pues sobre todo una trampa para el espíritu.

Ahora que tiene una mejor representación de lo que puede ser el funcionamiento de este “Verbo”, esta matriz, vamos a ver por qué los dioses guardan el secreto sobre su identidad, cambiando de nombre en función de la población y de la época. De hecho, conocer el nombre verdadero, la identidad de un individuo, de una entidad, es tener la posibilidad de encontrarlo en cualquier momento dentro de la matriz. Es también tener la posibilidad de actuar sobre él, insertando su nombre en líneas de código. En efecto, un nombre afecta vibratoriamente el ADN del que lo lleva. Es como un subprograma que empareja al programa genético. Los “dioses” que conocen este secreto son naturalmente muy celosos de sus nombres verdaderos. La identidad de una persona es una puerta de entrada sobre numerosas posibilidades de manipulación. El dominio de la magia, con sus encantamientos que integran el nombre de la persona aludida es la misma ilustración de este poder. Lo mismo ocurre del ADN. Ensalmar el nombre de alguien, poseer una mecha de cabellos, una gota de su sangre o de su esperma, es dar medio a las entidades que obran dentro el bajo astral de encontrar a la persona de un golpe y de actuar sobre ella directamente en el corazón de la matriz. Es tener en cierto modo su dirección IP.

Dondequiera que miremos son sólo líneas de código y programación, código biológico, código biométrico, código numérico, código matemático… Estamos identificados en las mallas de un lenguaje codificado y sentimos que algo no funciona corectamente. Nuestros “dioses” fuera de rango colocaron una matriz virtual para sustituir a la matriz original y lo harán todo para impedir que se cumpla la corrección inherente a la llegada de un nuevo ciclo.

A seguir…. próxima cita el días 7 de Julio.

Roch Saüquere

Traducido por Encarna Gutiérrez Bautista

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