Black-out (Cápsula 11)

Por tanto, el término “Hijo del hombre” no es el enigma es en cambio la llave codificada que permite romper de una vez por todas el misterio del evangelio.

En la cápsula 6, nos centramos en el significado de la palabra “Verbo” o “Palabra” que se encuentra en el primer verso del Evangelio según San Juan. Ahora investigaremos otra misteriosa expresión del Evangelio en el que teólogos y exegetas de los siglos pasados han dado muchas vueltas. Este término que se encuentra 87 veces en el Nuevo Testamento es el nombre elegido por el mismo Cristo, cuando habla de sí mismo en tercera persona: “El Hijo del hombre”.

Mateo 24.37 Lo que sucedió en los días de Noé, así también sucederá a la venida del Hijo del hombre.

Marc 13.23 Guardaos: Os lo he dicho todo de antemano. 13.24 Pero en aquellos días, después de aquella aflicción, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, 13.25 las estrellas caerán del cielo, y los poderes en los cielos serán sacudidos. 13.26 Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes con gran poder y gloria.

Jean 12.34 La multitud le respondió: Hemos aprendido en la ley que Cristo permanece para siempre; ¿cómo dices tú a continuación, es necesario que el Hijo del hombre sea elevado? ¿Quién es este Hijo del hombre? 12.35 Jesús les dijo: La luz está todavía por algún tiempo entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. 12.36 Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.

¿Qué es entonces este “Hijo del hombre”? Es a través de este enigmático título que Jesús prefiere describirse a sí mismo, y se nos dice que “el término sugiere, aunque también este ocultado, la naturaleza más trascendente de su identidad.” La Nueva Enciclopedia Católica (Droguet Ardant / Fayard, 1989, p 612 y 615) afirma: “Hijo del hombre” evoca un ser misterioso que tiene como misión, envuelto en gloria y majestad, de poner en comunicación el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad “. Vasto programa.

Como se ve, las explicaciones tienden a oscurecer el tema. Propongo que nos fijamos en este misterio con los ojos de hoy. Si bien es cierto que llegamos al momento en que lo que está oculto será revelado debemos tratar de entender el término en su sentido más concreto y más simple.

Sabemos que el cristianismo es básicamente una religión solar y que la historia de Jesús contada en los Evangelios es en realidad el relato codificado y pictórico de las evoluciones del Sol visto desde el planeta Tierra.

Por lo tanto, que Jesús sea llamado el Hijo de Dios, como otros en su tiempo fueron llamados Hijos del sol, es fácil de entender. Dios puede ser rápidamente asimilado al Sol y el Sol a Dios. Pero que se haga llamar el Hijo del hombre, eso es problemático. ¿Si podemos intercambiar Dios y el Sol, con qué podemos sustituir la palabra hombre para que la expresión adquiera un significado…? Aquí tenemos la respuesta: traducido en Inglés la palabra “Hijo” da “Son” término muy cercano de “Sun” (Sol).

Entonces me divertí en traducir la frase en su totalidad el Hijo del hombre / the son of man, por lo que encontré: the “sun” of man… El sol del hombre. Entonces me di cuenta que no era la palabra hombre que había que sustituir para entender la expresión. Había que reemplazar la palabra Hijo por la equivalente fonética de su traducción en un idioma no latino. La traducción alemana se me hizo aún más clara: Hijo corresponde a “Sohn” y Sol se traduce por “Sonne”.

¿Adónde nos lleva esto? Parece obvio que los que escribieron este término, “Hijo del hombre”, utilizaron el “lenguaje de los pájaros” para revelar la verdad pero reservándola solo para los iniciados.

Sabemos, por haberlo dicho muy a menudo, que los manipuladores son siempre muy felices con sus buenas palabras. Les gusta hacerse guiños entre ellos… a través de esta fórmula, el personaje de Jesús mismo – el cual es la Verdad – revela que él es realmente el símbolo del sol de los hombres, la estrella de este sistema solar sin la cual no podría haber vida en la Tierra. Por tanto, el término “Hijo del hombre” no es el enigma es en cambio la llave codificada que permite romper de una vez por todas el misterio del evangelio. Tenga en cuenta que el equivalente hijo / sol no funciona en las lenguas latinas…

Si hubiera sido el caso, en el comienzo del cristianismo, demasiadas personas habrían sido capaces de hacer la conexión. No hay que olvidar que hasta hace muy poco la misa se decía en latín. La gente común no la podían entender. Imposible, me van a decir los escépticos. Los autores de los evangelios no podían prever esta formulación porque en ese momento, ni el inglés moderno o el alemán existían de esta forma… La objeción es inmensa, y para nosotros que no creemos en el azar, llegamos a una sola conclusión. Dado que no es casualidad, y ya que no podían conocer la evolución de estos idiomas en aquellos tiempos, estos seres eran bien los planificadores invisibles de los cuales estamos investigando desde hace mucho tiempo, y de los cuales sabemos que tienen acceso al “plan”.

Los que en el siglo V, a favor de un black-out, han borrado y cambiado nuestra historia, distorsionando también la verdadera historia crística, son los mismos que los que ahora se preparan para un próximo black-out de un grado aún mayor. De todo esto volveremos a hablar.

Continuamos…cita el próximo 7 de Septiembre.

Roch Saüquere

Traducido por Patricia Roncin

 

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